jueves, 12 de noviembre de 2015

Conceptualizando la Regulación Profesional. Hacia un cambio de paradigma

Tiempo hace que le doy vueltas al paradigma instaurado en las economías “avanzadas” sobre lo social y lo público y cómo el colectivo de ciudadanos pone en valor ciertos servicios sociales en tiempos de crisis. Para más datos, desde los inicios de la trasposición en nuestro país de la Directiva de Servicios, la por todos conocida Ley Ómnibus; y para más fechas, allá por el año 2009, época de plenitud en la crisis financiera proveniente de la burbuja inmobiliaria. Además, dentro de las regulaciones en los diferentes países de la Unión Europea se da un concepto de lo público y concretamente, de los servicios sociales, que contemplan bastantes diferencias de unos estados a otros.

El concepto social y de colectividad que subyace a lo público, es uno de los principios en el funcionamiento de los Colegios profesionales, recogidos en nuestra Constitución, y que incide fundamentalmente en dos dimensiones: por un lado respecto de los servicios que se ofrecen a los colegiados (formación especializada, certificación de habilidades y conocimientos, validación y custodia de trabajos profesionales, …) y por otro lado, como organismo que avala la actividad de sus colegiados como garantía de seguridad y protección del usuario que recibe el servicio.

Pero esta última dimensión adquiere a su vez un triple significado: desde un punto de vista  economicista, partiendo del concepto evidenciado por George A. Akerlof de evitar la información asimétrica de los mercados, permite que el destinatario del servicio cuente con la información necesaria que le facilita aprehender un nivel adecuado de calidad en los servicios del que ha sido receptor. Desde un punto de vista social y ético, se garantiza la protección de los derechos de los ciudadanos y su defensa respecto a la idoneidad de los servicios que están recibiendo, que serán los necesarios en cumplimiento de la normativa vigente, ni más de lo que necesita, ni menos (de ahí el principio de proporcionalidad, vinculado directamente a la disciplina de la ingeniería a través del concepto de optimización de los procesos). Y por último y no menos importante, desde el punto de vista de la seguridad y la sostenibilidad, por ser la ingeniería una disciplina que afecta de manera explícita a la seguridad de las personas y al medioambiente, en el desarrollo y ejecución de los trabajos propios de la ingeniería, por citar algún ejemplo: de seguridad industrial en el diseño de actividades con riesgo para la salud de los trabajadores, en actividades potencialmente contaminantes de la atmósfera o que generan vertidos a nuestras cuencas hidrográficas, incluso en aquellos trabajos profesionales que planifican la evacuación en condiciones de seguridad en edificios con grandes aglomeraciones de personas o en recintos con riesgo de incendio.

Por tanto, encaminándonos hacia una sociedad del conocimiento y de la generación de valores, es lógico que exista una evolución en las regulaciones, y como no puede ser de otra manera, en lo que afecta a la regulación de los ingenieros y las empresas de ingeniería. Estamos evidenciando un cambio de paradigma en la conceptualización de la regulación de los profesionales, transfiriendo el peso de la gestión desde la dimensión de la certificación de producto mediante el visado que garantiza un control documental sobre un trabajo profesional (garantiza un control y por tanto una minoración del riesgo, garantía al ciudadano, evita intrusismo de personas no cualificadas, promueve pólizas de SRC más económicas ya que se minoran los siniestros,…) hacia una dimensión de certificación de habilidades, conocimientos y destrezas de los profesionales que serán cualificados mediante una serie de requisitos a lo largo de la vida profesional: validación de la experiencia, la formación, la obtención de marcas de calidad, que les capacitará para realizar trabajos concretos. Pero esa transferencia debemos realizarla de forma planificada y ordenada, desde el consenso.

Es por tanto, un cambio de paradigma social que en las culturas anglosajonas tienen ya bastante recorrido, pero que en las culturas de la cuenca mediterránea podemos caer de nuevo en una excesiva regulación de las diferentes Administraciones, estancas todavía en exceso, con lo que no haríamos más que embozar aún más si cabe nuestra economía y el desarrollo sostenible de nuestras empresas. Por esa razón, debemos liberalizar de forma ordenada, utilizando la cooperación entre administraciones como medio para gestionar los servicios públicos de manera eficiente, que impulse a nuestras empresas a través también de la colaboración, para facilitar la prosperidad de nuestra sociedad.

martes, 30 de junio de 2015

Ingenieros y Reservas de Actividad

En el Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Alicante (agrupamos a algo más de 2000 colegiados en la provincia de Alicante y cerca de 90.000 en España) estamos muy preocupados por la ralentización en la aplicación de las políticas europeas de reindustrialización en nuestra región, pero más aún en las de liberalización de los servicios profesionales, donde todavía se mantienen, incluso se agravan, los problemas de competitividad y empleabilidad de nuestros profesionales colegiados.

Nuestros ingenieros colegiados provienen de diversas titulaciones universitarias, que todas ellas habilitan para nuestra profesión: perito industrial, ingeniero técnico industrial, ingeniero de diseño industrial, ingeniero de materiales, ingeniero químico, los nuevos graduados en ingeniería, … es significativo que en otros países europeos más competitivos existan agrupaciones de profesiones reguladas a las que se accede independientemente de la titulación universitaria adquirida, mediante unos requisitos de acceso: examen, acreditación, etc… Es por ello que la actividad regulada de ingeniería en nuestro país requiere de una profunda reestructuración con la premisa fundamental de que su ejercicio debe salvaguardar el medioambiente y la seguridad de las personas mediante una oportuna regulación.

Es por ello que hoy surgen barreras de acceso injustificadas en la actividad de ingeniería, precisamente porque en España existe todavía la restricción de actividad en base a un título y no a una actividad profesional regulada. Por tanto nos encontramos con impedimentos a la creación de empresas de ingeniería así como la empleabilidad de nuestros Ingenieros, colegiados en la profesión regulada en nuestro país de Ingeniero Técnico Industrial. Las resistencias con las que nos encontramos, debido a las todavía muy persistentes "reservas de actividad" en las profesiones reguladas, siguen obligando a nuestros profesionales a crear las empresas fuera de nuestra región, incluso de nuestro país, porque no se tienen en cuenta los principios de proporcionalidad y eficacia que deben ser los que impulsen la creación de empresas de base tecnológica e industrial, ya que nuestros profesionales adquieren en nuestras Universidades unos conocimientos y habilidades muy valorados fuera de nuestras fronteras, pero que además, siguen desarrollando capacidades profesionales y formación postgrado a lo largo de su vida profesional.

Todos los aspectos anteriormente descritos no favorecen en absoluto la actividad empresarial y perjudica gravemente al administrado y por supuesto a la actividad que se agrupa dentro de los denominados servicios profesionales que ofrecen nuestros Ingenieros.

jueves, 2 de abril de 2015

Jornada "Sector eléctrico" en el Campus UPV de Alcoy - 31 de marzo de 2015

El pasado martes 31 de marzo, impartí una jornada a los alumnos de 3º y 4º de Grado en Ingeniería Eléctrica de la Escuela Politécnica Superior de Alcoy sobre el "Sector Eléctrico"... Plantearon interesantes propuestas y puntos de vista acerca de conceptos como el autoabastecimiento, generación distribuida e ideas sobre la importancia de la territorialidad en generación. 

Creo que conseguí despertar en ellos gran interés. Con eso me quedo, y por supuesto con la satisfacción de haber podido aportar mi granito de arena en su formación como futuros ingenieros.

Agradecer la ayuda incondicional en la organización del Director Académico Rafael Montoya y del Director de la Escuela, Juan Ignacio Torregrosa. Espero pronto volver a repetir.

Por último, un recuerdo muy especial para tí, Georgina, d.e.p.


lunes, 12 de enero de 2015

1er Curso 2014-2015 Master Ingeniería Industrial UMH

Al finalizar la última clase de la asignatura de Tecnología Eléctrica, no he podido resistirme y he propuesto a mis alumnos el hacernos una foto. Un grupo fantástico, participativo y brillante. Ha sido un placer darles clase y por supuesto, me encantaría trabajar con ellos, serán grandes ingenieros. Un fuerte abrazo y ánimo, os queda poco.


Año nuevo 2015

Un nuevo año. Un servidor estrenando década y multiplicando los propósitos para este 2015, año de elecciones y de transición. Sirva la imagen para emprender el inicio del periodo con la confianza y entusiasmo necesarios para seguir creciendo. Un feliz año a todos.